Arte rupestre en Rapa Nui: inspiración y magia en la roca

Con un número que sobrepasa los cuatro mil motivos, el arte rupestre de Isla de Pascua puede aparecer, no obstante, mermado frente a las grandes obras de roca como los ahu y los moai. Sin embargo, su cantidad y su calidad superan cualquier otra expresión de este tipo en la Polinesia.

Estampados sobre rodados marinos, antiguas almohadas de piedra o ngarua o bloques aislados, las pinturas sobre piedra contienen mensajes que combinan una particular estética con intrincados contenidos derivados del mito, de la organización social, de la ideología y del cambio cultural a través del tiempo.

Estos grabados se encuentran también en enormes paneles que reúnen a cientos de diseños como en Papa Tataku Poki frente al Ahu Tongariki, en Omohi y Hanga Ho’onu, y, en especial, en el conjunto de bloques grabados de Mata Ngarau, en Orongo.

Un sinfín de mensajes y formas

Existe una amplia variedad de motivos, incluyendo figuras antropomorfas y zoomorfas, entre las que domina una diversidad de especies marinas, gallos y lagartijas que, en algunos casos, representan personajes mitológicos.

Las rocas más duras fueron el soporte para una variedad de imágenes talladas en relieve o bajorrelieve y mediante incisiones lineales. Las pinturas con pigmentos minerales se concentran en algunos sitios como Ana Kai Tangata, las cuevas del Motu Nui, y en el interior de las casas de la Aldea Ceremonial de Orongo. Todas ellas relacionadas con la ceremonia del tangata manu, pero también se conoce la aplicación de pigmentos en algunos moai.

En ocasiones, el nombre del sitio entrega alguna información, como Papa U’i Hetu’u en Poike (observatorio o marcador de estrellas); Moko a Rangi Roa en Puna Marengo (leyenda); Te Pu Haka Nini Mako’i al norte de Tahai, que alude a un antiguo juego con semillas de mako’i; Papa Tataku Poki frente al Ahu Tongariki (leyenda); Manini o Hera en Vai Tara Kai Ua (leyenda); los espíritus de Kuha y Rati en Anakena; Pikea Uri (leyenda de la jaiba negra); y Pua Tiveka al interior de Ovahe (leyenda), entre otros.

Para verlos con claridad es importante visitar el lugar por la mañana, cuando la luz permite apreciar mejor las figuras. Hay varias plataformas que permiten al visitante observar los motivos desde una perspectiva más apropiada y también carteles explicativos que ayudan a identificar algunos de los dibujos.

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